Cuando lancé pluginsweb.es, como todo el mundo, empecé con una página de inicio típica.
Ya sabes de cuál hablo:
- Hero grande con una frase tipo “Ayudamos a mejorar tu WordPress”
- Tres cajitas con iconos para decir lo mismo con otras palabras
- Columnas con texto a la izquierda, imagen a la derecha (y viceversa)
- Un “call to action” en medio, otro al final, y otro por si acaso
- Testimonios, tabla de precios y un formulario que nadie usa
En resumen: una homepage clonada de cualquier plantilla.
Visualmente agradable, pero vacía de intención.
Y un día me hice una pregunta sencilla:
¿Realmente necesito una página de inicio?
¿Qué quiero que haga un visitante cuando llega?
En mi caso, la respuesta era clara:
- Que lea el blog.
- Que entienda de qué va la web.
- Y si le gusta, que se registre como usuario premium.
Entonces, ¿por qué alejarle del contenido con una portada intermedia?
Lo resolví de otra forma
Hoy en día, pluginsweb.es no tiene una homepage tradicional.
Mi portada es el blog. Directo. Sin rodeos.
Y para no dejar al visitante perdido, hice dos cosas simples:
- Añadí un texto explicativo fijo en la barra lateral y al principio del blog:
“Hola, soy Fran, aquí encontrarás tutoriales sobre WordPress…” - Puse un botón de registro visible en todo momento con el precio único de pago.
- Creé una página con las preguntas frecuentes de los usuarios.
Listo. No necesito más para cumplir el objetivo. Ni sliders, ni scrolls infinitos, ni diseño por compromiso.
¿Y tú? ¿Necesitas una página de inicio?
La respuesta depende del tipo de web que tengas. Pero si estás creando un blog, plantéate esto antes de montar una portada entera:
- ¿Qué quiero que haga el usuario cuando llega?
- ¿Puedo explicarle en una línea quién soy y qué ofrezco?
- ¿Está claro cómo puede suscribirse, seguirme o comprar?
Si la respuesta es sí, quizá no necesitas una homepage.
Quizá lo que necesitas es menos capas entre el visitante y el contenido.
Menos presentación. Más intención.
- Una página de inicio no es un requisito.
- Es una herramienta.
- Y como cualquier herramienta, hay que saber cuándo usarla.
- Y cuándo no.
Nos vemos en el siguiente tutorial.




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